¿Es mejor tomar medicación o acudir a un psicólogo?

Home / ¿Es mejor tomar medicación o acudir a un psicólogo?

Al plantearnos este dilema, surge la gran duda: “¿Qué voy a tener que hacer si voy a un psicólogo?

Esta es una de las primeras cuestiones que surgen cuando nos planteamos acudir, por primera vez, a una terapia psicológica. Es frecuente el temor a acudir a ella.

Tememos enfrentarnos a nuestros problemas, pero todavía más a las emociones que nos generan esos problemas. Es decir, tememos lo que podemos llegar a sentir.

Por ello, es habitual que se recurra primero al tratamiento farmacológico, que es efectiva, e incluso necesaria en algunos casos, pero que no deja de ser medicación.

La pregunta sería: ¿tememos más sentir lo que nos pasa y expresarnos, que recurrir a un fármaco?

La respuesta, en la mayoría de los casos, sería que sí.

Gran parte de los pacientes que acuden a terapia, vienen tras haber tomado fármacos (ansiolíticos, antidepresivos). Y, al ver que no son suficientes, es cuando deciden recurrir a la psicología.

Es cierto que la medicación tiene ventajas que exigimos en la actualidad. En primer lugar, la rapidez e inmediatez. Al reducir la sensación de los síntomas en pocos días, o semanas, a pesar de no solucionar el problema. 

La accesibilidad. Al poder ser recetado por parte de nuestro médico de cabecera, a pesar de no ser su especialidad. En este punto, quiero hacer especial hincapié en la necesidad de SIEMPRE acudir a un profesional de salud mental que te prescriba la medicación que más se ajuste a tu caso, y que lo paute debidamente. 

Por último, es más económico. Esto daría para debate. Si bien es cierto que la terapia psicológica por consulta privada es un gasto elevado, sobretodo en caso de necesidad una terapia prolongada en el tiempo, no presenta los efectos secundarios a nivel orgánico y mental que sí aparecen con la medicación. Recordar en este sentido que, si bien la medicación ayuda a reducir síntomas, no soluciona el problema. Por lo que, ser económico, es relativo en este caso. Es como colocar un parche en una herida, pero no hacerle las curas necesarias. Por ello, y otras razones, siempre se debería combinar el tratamiento farmacológico con una terapia psicológica. 

Pero, volviendo al tema del que partimos, además de estas ventajas, preferimos como primera opción aquello que bloquea nuestros síntomas, que es la medicación. Y con ello, bloqueamos nuestros sentimientos y sensaciones asociados al problema, .

Pero, ¿qué ocurre cuando la medicación no es suficiente y continuamos con malestar? ¿O cuando existe la posibilidad de tener que aumentar la dosis cuando no queremos sobrepasar un límite? Incluso cuando, sin haber recurrido a la medicación, (que ya digo que es efectiva y necesaria en muchos casos, pero siempre debe pautarlo profesional especializado), los recursos de los que disponíamos para hacer frente a nuestros problemas y malestares dejan de ser suficientes.

Empezamos a plantearnos que necesitamos ayuda. Y ahí aparecemos los psicólogos. Es cierto que existe mucha desinformación con respecto a la psicología, y lo que se hace en las sesiones. Hay varias imágenes que nos vienen a la mente, como los estereotipos del diván, y el psicoanalista escuchando sin que el paciente pueda verlo. 

Toda esta incertidumbre, mezclada con las ideas preconcebidas, puede generar una evitación a la hora de acudir a una psicóloga.

¿Y si tuviéramos la oportunidad de ver y entender en qué consiste una terapia psicológica sin necesidad de “exponernos” a hablar con un profesional directamente?

¿Nos ayudaría a decidirnos a acudir a una psicóloga?

Y aquí es donde estamos desarrollando una nueva idea.

Permaneced atentos/as.

Pronto más noticias.