Sobre mí

Mi forma de entender la terapia parte de una idea sencilla: nadie sufre «porque sí».

Detrás de cada síntoma hay una historia, un contexto, experiencias vividas y emociones que, en algún momento, fueron la mejor forma que esa persona encontró para sobrevivir a adaptarse.

En consulta no me centro en el problema visible, sino en comprender lo que hay debajo.

Trabajo desde el respeto profundo, la escucha activa y la ausencia de juicio.

Creo en una terapia humana, cercana y segura, donde puedas hablar con libertad, sin miedo a ser etiquetada o culpabilizada.

Para mí es fundamental cuidar el lenguaje, el ritmo y el proceso de cada persona.

No creo en soluciones rápidas ni en mensajes simplistas. Creo en procesos reales, sostenidos y acompañados.

En los trastornos alimentarios, por ejemplo, no me centro únicamente en la conducta, sino en lo que esa conducta está intentando regular o expresar

En el trabajo con la imagen corporal, vamos más allá del espejo: exploramos la identidad, la autoestima y la historia personal.

Y en el trauma, priorizo la seguridad y la estabilidad antes de profundizar.